9 mitos de la alimentación que no nos ayudan a adelgazar

Quizás uno de los mayores problemas de encontrarnos inmersos en la "Era de la Información" es que a veces cuesta diferenciar cuántos de estos datos son verídicos y cuáles sólo buscan vendernos un productos o ganar unos cuantos "likes". Hoy, a petición de una de mis amigas, quisiera comentar algunos de estos mitos que se mueven por la web, "comprobados en la Universidad de Massachusetts" (si soy yo el rector de esa Universidad, se iban a enterar todas estas páginas web fraudulentas), y que no nos ayudan a nadie, todo lo contrario, pueden acabar tirando por tierra todos nuestros esfuerzos para perder peso.

A parte de en Internet, también es habitual escuchar este tipo de "consejos" en algunos gimnasios, y desde mi punto de vista los entrenadores deberían hacer un esfuerzo por controlar este "boca a boca" y fomentar métodos de alimentación saludables.

Otro lugar en el que son habituales es en los grupos de amigas que se juntan en terrazas a arreglar el Mundo, pero pedir a los camareros que intervengan me parecía excesivo.

informacion nutricional

Nueve mitos erróneos en la pérdida de peso:


1. “Para adelgazar he decidido eliminar toda la grasa de mi dieta”

Éste es uno de los mitos más comunes y perjudiciales, pero la publicidad y ciertas marcas de alimentos han contribuido a que se extienda y ha acabado por sonar como algo “obvio” dentro de muchas cabezas. 

¡Error! El organismo no puede vivir sin grasa y debemos tener en cuenta que no todas las grasas son iguales. De todos modos, este aporte debe ser moderado ya que cada gramo de grasa proporciona 9 kcal, pero vetarlas por completo de nuestras dieta de ninguna manera puede resultar beneficioso. Así que, antes de tomar una decisión tan extrema, ¡Infórmense!


Próximamente tengo pensado dedicar un post a los diferentes tipos de grasas, sus beneficios y contraindicaciones, las cantidades en las que se recomienda su consumo… así que, si eres de los que ha decidido alejar de su vida todo tipo de grasas o te gustaría estar más informado sobre el tema, ¡estate atento!

2. "Es mejor tomar zumos naturales de frutas y vegetales"

Eso dependerá (como casi todo) de las cantidades. Una naranja aporta entre 47 y 50 calorías, y sueles quedar saciado, mientras que para un zumo necesitas entre tres y cuatro naranjas. Sólo hace falta sumar para comprobar que, si buscamos perder peso, es mejor escoger la pieza de fruta que su versión líquida. De todos modos, SIEMPRE será más recomendable tomar un zumo de naranja recién exprimido, que un envase comercial, que menos naranja, en muchas ocasiones lleva de todo.

Respecto a las bebidas vegetales, son una buena opción si se preparan en casa, pero las industriales llevan normalmente azúcar y otras sustancias artificiales que no ayudan para nada al organismo.

zumo naranja saludable

3. "Los alimentos “SIN” adelgazan"

Una dieta basada en sustituir alimentos "normales" por su versión “sin”, ráramente va a funcionar. Los alimentos que afirman que son “cero grasas”, suelen llevar una cantidad poco razonable de azúcares y lo mismo pasa con los que son “cero azúcares”, pero al revés. Además de que ambos tienen en común, normalmente, una cantidad alta de sal (sodio) y ahí reside otro gran problema. Este tipo de alimentos superan la cantidad de sodio máxima recomendada y el efecto más evidente en el organismo es la retención de líquidos. Por eso es importante leer las etiquetas antes de comprar los alimentos.

4. "Reducir drásticamente las calorías diarias, saltarse comidas (y otras barbaridades) te ayudarán a bajar de peso"

Este tema ya lo hemos tratado muy por encima en el post “7 fallos que no debes cometer cuando quieres perder peso”.

 
El cuerpo humano es una máquina muy compleja y eficiente, diseñada para que tienda al equilibrio; se autorregula, se repara y dispone de mecanismos para sanarse a sí mismo. Si de la noche a la mañana se reducen drásticamente las ingestas, sonará una alarma en nuestro interior al grito de “¡Atención! Otro lunes que ha decidido ponerse a dieta, prepárense para los juegos del hambre” y todo nuestro cuerpo se pondrá manos a la obra, activando mecanismos para el ahorro de energía, reduciendo su consumo y “guardándola”, en forma de grasa ¡claro!, porque no sabe cuándo volverá a recibir nutrientes ni en qué cantidad.

Para aquellos que deciden reducir el número de ingestas, una desventaja es que por norma general, movidos por el hambre, acabaremos comiendo más en la siguiente ingesta, y posiblemente acabes consumiendo más calorías de las necesarias.

Este tipo de medidas son las que después producen un efecto yo-yó.

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5. “¡El agua adelgaza y quema grasas!”

¿Perdón? Lo gracioso es que no son pocas las personas que creen ésto. Se puede leer mucho al respecto y todo igual de falso; no importa si el agua está caliente o fría, el agua es agua. Este líquido puede provocar sensación de saciedad pero poco más.


No quiero decir que no sea vital, tampoco que no se deba beber en abundancia, pero no penséis que después de pasar 3 horas "pico-pala" en el buffet libre, lo vamos a arreglar bebiendo una garrafa de 5 litros de agua, porque “la grasa se diluye y lo expulsamos por la orina” (a que dicho así suena ridículo ¿eh?).


Existen fórmulas con las que calcular el agua exacta que necesita cada individuo, aunque, a no ser que se esté compitiendo o sometido a dietas muy restrictivas, no es conveniente llegar a esos extremos ni obsesionarse. 
Personalmente, soy defensora el consumo de dos litros de agua al día, aunque el cuerpo es sabio y si te envía de señales de “¡no puedo más!” tampoco es necesario forzar la maquinaria.


Resumiendo, la idea no es beber agua porque gracias a ella vas a adelgazar, sino para mantener nuestro cuerpo hidratado y los procesos biológicos en óptimo funcionamiento.

6. “Beber agua entre comidas, engorda”

Y como todo en esta vida, aquí tenemos los defensores del otro extremo. Esta teoría no goza de tantos seguidores, pero a día de hoy y con toda la información que tenemos a nuestra disposición, hay quien cree este mito.


Cierto es que ocupa espacio en el estómago, y durante este tiempo estará incrementando nuestro peso, pero se trata de una bebida acalórica, que de ninguna manera nos engordará.


Haciendo un esfuerzo por entender a los creyentes de esta teoría, puedo llegar a darles un poco la razón en el sentido de que la sensación de saciedad que produce puede ser un arma de doble filo, ya que se traduce en comer menos cantidad de la que se debería, por lo que el hambre aparecerá antes de lo esperado. Digerir el agua es muy sencillo y rápido y puede provocar una o varias visitas posteriores a la nevera. Ese picoteo sí que puede engordar.


De todos modos, me parece que relacionar directamente este hecho con la afirmación “beber agua engorda” es un poco exagerado, ya que si estamos culpando de ello a la sensación de saciedad, ésta puede ser nuestra mejor aliada para evitar el picoteo, lo importante es saber elegir el momento.

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7. "La comida sana ¡no engorda!"

Cada día existen más evidencias científicas que colocan la alimentación en la lista de factores clave para la prevención de algunas enfermedades y el mantenimiento de un buen estado de salud.


Aun así no podemos pensar que porque un alimento se considere "sano" podemos abusar de él como si de aire se tratase, ya que, por muy beneficioso que sea, nos estará aportando calorías.


También es cierto que siempre será mejor “abusar” de este tipo de alimentos que de la comida basura.

8. "Comer hidratos de carbono te harán engordar"

Los hidratos de carbono son necesarios para nuestro organismo, es más, deberían ser el componente principal de nuestra dieta para que ésta sea equilibrada. Ahora ¡cuidado!, esta ingesta debe ser controlada y a poder ser, incluyendo bastantes productos integrales (muy favorables en dietas de pérdida de peso), pero en ningún caso se debería eliminar este nutriente de nuestra dieta.

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9. "Cuanto más ejercicio, más se adelgaza"

Pueden planificarnos en nuestro gimnasio de confianza la mejor rutina quemagrasa de la Historia, pero como no controlemos nuestra alimentación lo más seguro es que tiremos horas y horas de nuestra vida encerrados en el gimnasio y sin llegar a alcanzar nuestro objetivo.


Conseguiremos unas nalgas de acero y unos brazos con los que nadie querrá tener problemas con nosotros, pero si no nos esforzamos en los fogones, nuestros trabajadísimos abdominales seguirán escondidos debajo de esa grasilla que nunca nos abandona.

¿Qué opinas sobre estos mitos? ¿Eres un fiel adoctrinado de alguno de ellos?

Espero haber despejado alguna de vuestras dudas.

2 Comentarios

  • Lourdes

    Hace 11 horas

    Mira, como bien dices, tenemos tal saturación de información que ya no sabemos con cual quedarnos. De todas formas, si utilizamos la lógica, tus consejos son razonables.
    Quiero felicitarte por tus post. Te estoy siguiendo y me encanta como escribes.
    Quiero aprovechar para pedirte que trates en alguna ocasión el tema de dietas basadas en consumir hidratos y proteína por separado.
    Muchísimas gracias y felicidades por tu magnífico blog

    • El Peso Justo

      Hace 19 horas

      ¡Muchísimas gracias por tus palabras, Lourdes! Tomamos nota de la sugerencia, puede ser un tema muy interesante a tratar.
      ¡Que tengas un buen día!

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