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¿Son realmente necesarios los aditivos en los alimentos?

Cuando hablamos de nutrición en la actualidad, también debemos hablar de aditivos. A día de hoy, no son precisamente pocos los alimentos que contienen algún tipo de aditivo. Pero no todos los aditivos son iguales ni sirven para lo mismo. Solo en Europa encontramos aprobados unos 400 de ellos, entre los que encontramos algunos que son necesarios, otros cuyo consumo se recomienda disminuir y, por último, un grupo para evitar.

¿Qué son los aditivos?

Según la Organización Mundial de la Salud, los aditivos alimentarios son sustancias que se añaden a los alimentos para mejorar o cambiar algunas de sus propiedades o aumentar su conservación.

Hay aditivos que llevan utilizándose desde hace cientos e incluso miles de años, como, por ejemplo, la sal, usada en la carne como conservante, o el azúcar en las mermeladas para potenciar su sabor.

En los últimos años, y principalmente por el cambio de la forma de vida de la humanidad, se han ido desarrollando nuevos aditivos químicos, orientados principalmente a conservar en buen estado los alimentos desde los puntos de fabricación o envasado, hasta que llegan a los hogares de los consumidores. De esta forma, conseguimos que no se pudran en almacenes o grandes superficies donde suelen pasar periodos prolongados de tiempo antes de que los adquiera el usuario final.

Distintos tipos de aditivos

Pero no todos los aditivos están orientados a la conservación de los alimentos, sino que también encontramos otros con cualidades aromatizantes, potenciadores del sabor, colorantes, etc. Por ello, no todos los aditivos son necesarios y, salvo los orientados principalmente a la conservación del producto, es recomendable disminuir o eliminar el consumo de los que están orientados a otros menesteres.

Distinguir entre los distintos tipos de aditivos es relativamente sencillo. Los aditivos orientados a la conservación de los alimentos, entre los que se encuentran algunas vitaminas, empiezan por E-3 seguido de dos números más. Sin embargo, hemos de evitar el E-310, E-320 y E-321. Aunque están en desuso, pueden causarnos problemas si los consumimos en grandes cantidades.

Por otro lado, en el grupo de los aditivos cuyo consumo deberíamos ir reduciendo encontramos los que empiezan por E-4 seguido de dos número más. Estos son aditivos utilizados para cambiar la textura del producto. Y, junto con estos, encontramos los conservantes que empiezan con la nomenclatura E-2 y que también debemos evitar siempre que podamos. Estos aditivos, además, pueden dar reacciones alérgicas. Son utilizados para conservar productos frescos como ensaladas y salsas. Los edulcorantes (que van desde el E-950 hasta el E-969) y los nitritos y nitratos (del E-249 al E-252) completan este grupo de aditivos a reducir.

Por último, en el grupo de los innecesarios y los que hay que evitar, encontramos los colorantes y saborizantes con la nomenclatura E-1 seguida de dos números. Evitar este último grupo suele ser tan sencillo como huir de los refrescos azucarados y las gominolas.

¿Y tú? ¿Sueles observar qué aditivos lleva la comida que consumes? Aditivos

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