Motivos por los que engordas (aparte de la comida)

Cuidas tu alimentación (o eso piensas), haces algo de deporte y hace meses que no pruebas el dulce sabor del chocolate. Pero la báscula parece que se empeña en mantenerse sobre el mismo número o incluso, se ha atrevido a sorprenderte con algún kilillo de más. ¿Qué está ocurriendo? ¿Te sientes identificado/a con esta situación? Es posible que sin darte cuenta, estés cometiendo algún error que no te deja adelgazar.

El Peso Justo

5 hábitos que no te dejan adelgazar

1. Comer distraído

Aunque alimentarse debe suponer un momento de relax y disfrute, también debemos ser conscientes de todo lo que nos llevamos a la boca si no queremos que esto afecte a nuestra dieta.

Si mientras comemos también estamos realizando alguna actividad que nos distrae, como ver la televisión, mantener una conversación profunda, leer el periódico, echar un vistazo al móvil... nuestro cerebro prioriza la información que recibe y estos estímulos externos suelen resultar más interesantes que el plato que estamos consumiendo.

Al perder esta consciencia sobre lo que estamos haciendo, la cantidad ingerida y las señales de saciedad, muchas veces comeremos de más. 

habitos que no te dejan adelgazar

2. No dormir lo suficiente

No descansar lo suficiente o que el sueño no sea reparador o de calidad no solo nos hará tener un humor de perros, sino que además, tendrá efectos negativos en nuestra dieta.

Dormir mal o trasnochar afecta tanto a nuestro metabolismo como a nuestros hábitos alimentarios y nuestro apetito.

¿Quieres conocer de que modo afecta a nuestra dieta la falta de sueño? No te pierdas nuestro post: "No dormir lo suficiente engorda" 

no dormir lo suficiente engorda

3. Comer justo antes de irse a la cama

Otro de los errores más frecuentes que cometemos después de cenar cuando queremos perder peso. 

Es muy habitual tomarse algo dulce o calientes justo antes de irse a la cama. Un colacao, un vasito de leche con miel y una galleta...

Debes tener en cuenta que durante las horas de sueño el gasto calórico es mucho menor, y aportar algo dulce a estas horas es, por lo general, innecesario. Por tanto, lo más probable es que tu organismo opte por acumular esta energía en forma de grasa.

Si tienes hambre a estas horas, es mejor optar por algún producto con alto porcentaje proteico, como fiambre magro. Aunque entiendo que resulta menos atractivo.

Si tienes como costumbre tomar un vaso de leche con miel para conciliar mejor el sueño, te animo a que intentes sustituirlo por algún tipo de infusión relajante, al menos hasta que consigas alcanzar tu peso deseado.

motivos por los que engordas


4. Consumir productos “light” en exceso

Tendemos a dar rienda suelta a la ingesta de este tipo de productos, porque “¡total, no engordan!”. Aportan menos calorías, eso es cierto, pero como se suele decir: “Gota a gota se forma el río”.

Aún cuando el consumo de estos productos es controlado nos encontramos ante otro dilema, “el dulce llama a dulce”.

Da igual si incluyen azúcares simples o refinados (muchísimo más calóricos) o edulcorantes; el consumo de este tipo de productos aumentará nuestro antojo de más dulce. Por lo que, la mejor opción es acostumbrar a nuestro paladar a sabores menos dulces y reducir su consumo, en lugar de fijarnos tanto en si los productos son o no son light.

productos light

5. La ansiedad y el estrés

Son considerados como dos de los grandes enemigos de las dietas de adelgazamiento.

Para calmar este desasosiego, tu organismo te pide a voces productos más calóricos o poco saludables. Te habrás dado cuenta de que es muy común abandonar la dieta cuando estamos sometidos a épocas de estrés. 

Además, esta situación trae consigo un aumento del hambre emocional, además de favorecer ciertos procesos metabólicos en el organismo que fomentan la acumulación de grasa.

Por todo esto, es importante reeducarnos en este aspecto. Aprende a relajarte, encuentra esas actividades que te proporcionan una mayor tranquilidad y llévala a cabo cuando empieces a sentir los primeros síntomas de ansiedad: Salir a caminar, realizar algún deporte, técnicas de meditación... y sobre todo, lo más importante, aprende a dejar los problemas del trabajo en el trabajo.

No sólo será beneficioso para tu dieta, también para tu salud en general.

estres y ansiedad en la dieta

¿Conocías el apetito emocional? Estoy segura de que en más de una ocasión te has dejado llevar por el hambre psicológico, que hace que te comas todo lo que cae en tus manos. Después te sentirás culpable y esto generará estrés. Un claro ejemplo de la pescadilla que se muerde la cola.

¿Quieres saber más sobre el hambre psicológico? Aprender a identificarlo es vital para poder combatirlo y conseguir perder peso de forma definitiva. Si esto te interesa, no te pierdas nuestro post: "Cómo diferenciar el hambre psicológico del real"



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