Dejé la comida basura y esto pasó en mi cuerpo

Hace ya algunos meses que decidí plantearme dejar de comer tan mal y mejorar la calidad de los alimentos que introducía en mi día a día. O dicho en otras palabras: decidí decir adiós a la comida basura.

En primer lugar, tuve que informarme acerca de qué es comida basura y qué sería saludable escoger. Para mi sorpresa, incluso algunos alimentos que estaba consumiendo pensando que eran bastante saludables no lo eran. Por ejemplo, en el desayuno, las tostadas de pan de molde o algunas galletas integrales. Como me conciencié al máximo, también empecé a mirar las etiquetas de cada producto y pude ver cómo estos (y muchos otros) tenían un montón de azúcares añadidos.

Después de mi shock inicial, pensé que me iba a resultar muy complicado comenzar este nuevo hábito, pues prácticamente todo lo que comía podía considerarse basura y no solo algunas cadenas de comida rápida que también frecuentaba.

Mi experiencia

Pues bien, ya entrando en materia, decidí fijar un día en el calendario como la fecha de inicio. Previamente, había hecho algo de investigación sobre productos saludables y dejé una semana de organización para poder planificarlo todo mejor.

Siempre he sido de acudir a restaurantes como forma de quedar con mis amigos. Por eso, en estos casos optaba por menús con las opciones más saludables. Aunque parezca imposible en prácticamente cualquier restaurante te ofrecerán ensaladas, platos a base de verduras, pescados al horno o carnes de calidad. De postre, optar por una fruta o bien pedir un café simplemente me ayudaba a llevar mejor la sobremesa.

En cuanto al día a día y a cómo gestionaba mis comidas en casa, considero que la clave para mí fue la planificación. Todos los domingos por la noche, me sentaba a planificar durante unos 15 minutos qué comería cada día y hacía una lista de la compra para ir al día siguiente. De esta forma, ahorraba tiempo en pensar qué comer y evitaba caer en tentaciones innecesarias en mi visita al supermercado. mi experiencia dejando la comida rapida 

¿Qué menús comía a diario?

Tras un tiempo, me di cuenta de que la clave es escoger productos frescos y combinarlos de mil maneras. Así, en mi desayuno siempre había una pieza de fruta, un café con leche y alguna galleta o bizcocho hecho por mí (sin azúcar añadido).

La parte de las comidas y cenas fue la que más me costó idear en un principio. Sin embargo, descubrí una gran variedad de verduras, pescados y setas nuevas que ahora considero imprescindibles en mi día a día. Como primer plato para los días más fríos, yo solía escoger algún guiso de lentejas, unos garbanzos salteados o verduras al vapor con quinoa o arroz. Y si hacía calor, las ensaladas eran mis aliadas: canónigos, rúcula, lechuga, tomate, zanahoria, cebolla, queso, encurtidos y todo tipo de ingredientes saludables que se me ocurían.

En el caso del segundo plato, siempre intento incluir algo de proteína para sentirme más saciada durante la tarde. Algunos de mis descubrimientos favoritos fueron los revueltos de huevos con setas, gambas, espárragos trigueros o pisto de verduras. También los pescados al horno con verduras o las carnes a la plancha me resultaron de mucha ayuda para no sentir hambre más tarde.

En cuanto a las cenas, he de reconocer que me costaba más trabajo planificar qué escoger pues no suelo comer demasiado a última hora del día. En algunos casos, optaba por sopas o purés o bien acababa sobras del día anterior. Como cocinar no era mi fuerte, algunas veces hacía comida de más para el mediodía y así tenía sobras para la cena.mi experiencia dejando la comida basura

Resultados

Ahora por fin vamos a la parte de resultados. Antes de nada, tengo que decir que yo no me obsesionaba con la báscula cada día. Y la razón es que no me hacía falta. Al poco tiempo de empezar a comer sin procesados y comida basura, notaba que mi cuerpo estaba mucho más ligero. Antes era frecuente que notara pesadez a todas horas y que no me apeteciera hacer deporte o incluso caminar. Ahora veía que cada día mi cuerpo estaba notando el cambio y, aunque sí consultaba la báscula de vez en cuando, no era en absoluto mi prioridad.

Además del peso que perdí, que fue considerable, pude notar otra serie de mejoras en mi cuerpo. Antes siempre tenía pequeños granitos en la cara y la notaba grasa cada poco tiempo. Tras dos semanas, estos granos desaparecieron y mi piel estaba mucho más lisa y con mejor aspecto. Del mismo modo, y como me apetecía más moverme, me apunté al gimansio. Este cambio fue esencial no solo para seguir adelgazando, sino para fortalecer mis músculos. Con esto conseguí mejorar mi fuerza, cansarme menos al caminar y sentirme mucho más ágil.

Antes de finalizar me gustaría preguntarte si has tenido alguna experiencia similar. ¿Conoces a alguien que también haya dicho adiós a los procesados? Yo se lo he contado a varios conocidos y desde entonces, alguno más se ha animado a comenzar hasta ver también unos resultados muy sorprendentes. Si has tenido alguna experiencia parecida, no dudes en contármela para que todos podamos beneficiarnos de los consejos. experiencia dejando la comida rapida

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